Se le llama así a este jardín en honor a lo que antes fue la
huerta, que ocupaba grandes extensiones de terreno, y ocupaba gran parte de la actual
colonia Chimalistac.
Se destinaba a la plantación de árboles frutales, hortalizas y
flores. En él se plantaron árboles frutales desconocidos en la época
prehispánica, como manzanos, perales, ciruelos, duraznos, chabacanos y
albaricoques.
En la actualidad el huerto ha reducido su
extensión, pero conserva un carácter ecológico que es al mismo tiempo
apropiado para la meditación y contemplación, las cuales son
características del culto de los carmelitas.